Tendencias en producción gráfica 2026
- Basac Producción
- 24 ene
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Actualizado: 27 ene

Pensar en tendencias en producción gráfica 2026 no es seguir modas, sino entender cómo y para qué se produce hoy.
En producción gráfica —y especialmente al hablar de 2026— implica entender cómo cambian los usos, los espacios y la relación de las personas con lo impreso.
El sector se encuentra en un punto de consolidación: ya no se trata de incorporar novedades por impacto, sino de tomar decisiones más conscientes sobre materiales, acabados, procesos y experiencia de uso.
Las tendencias en producción gráfica en 2026 tienen menos que ver con la apariencia y más con el sentido: durabilidad, intención, tactilidad, inclusión y coherencia entre diseño y producción.
Este enfoque también se traduce en decisiones técnicas concretas, como la impresión en dibond para exterior, donde la durabilidad y el uso real forman parte del propio diseño.
En este nuevo contexto, lo impreso no compite por volumen, compite por lo que se toca, se guarda y se recuerda.
Materiales más sostenibles, pero sobre todo más durables
Una de las tendencias más claras es la consolidación de criterios sostenibles que van más allá del discurso. Sostenible no es solo “eco”: también es que dure, que resista el uso, que no haya que reemplazarlo constantemente.
Esto conecta con un cambio de mentalidad en marcas y clientes: piezas mejor pensadas, menos efímeras, más coherentes con el uso real. En ese contexto, la sostenibilidad se entiende como una combinación de elección de materiales, control de acabados y decisiones de diseño que alargan la vida útil del objeto.
(Referencia: marcos europeos y directrices actuales orientadas a reducir residuos y favorecer soluciones reutilizables y más duraderas en envases y materiales asociados a marca y comunicación).
Menos volumen, más intención: tiradas ajustadas y personalización
Los estudios de mercado sobre impresión digital (por ejemplo, análisis sectoriales como los de Smithers sobre la evolución del printing) vienen señalando desde hace tiempo una dirección clara: crecen las tiradas ajustadas, la personalización y la producción bajo demanda.
Más allá del dato, lo interesante es lo que implica: se produce lo necesario, con más precisión, y se abre la puerta a series cortas con identidad propia. En 2026, la personalización deja de ser un “extra” y se convierte en una forma natural de diseñar para contextos concretos: un espacio, una marca, una colección, un momento.
Acabados sensoriales: cuando el acabado es parte del mensaje
En producción gráfica, el acabado no es el final: es parte del lenguaje. En 2026 se consolida una tendencia clara hacia acabados pensados desde el diseño y no añadidos como efecto decorativo.
Texturas, relieves, tintas con volumen y contrastes táctiles se utilizan con intención para construir forma, jerarquía y percepción de calidad. No se trata solo de cómo se ve una pieza, sino de cómo se siente al tocarla y al usarla.
Este tipo de acabados cobra especial relevancia en piezas corporativas, hospitality, cultura y objetos editoriales: todo aquello que acompaña una experiencia física y permanece en el tiempo.
Dicho de forma simple: en 2026 el diseño impreso no solo se mira, se experimenta.
Inclusión y legibilidad aplicadas al soporte físico
Otra tendencia relevante es la evolución del diseño inclusivo, que ya no se limita al entorno digital. Recomendaciones ampliamente adoptadas como las WCAG han instalado una cultura de la accesibilidad visual (contraste, jerarquía, lectura clara) que cada vez se aplica más a soportes físicos.
En proyectos informativos, corporativos, espacios públicos o entornos donde la lectura debe ser rápida y cómoda, la inclusión se convierte en una decisión de diseño. No es estética: es respeto por el usuario.
(Referencia: WCAG como estándar extendido de accesibilidad y buenas prácticas de legibilidad que están influyendo en cultura visual más allá de lo digital).
El 3D como extensión natural del diseño gráfico
La producción gráfica de 2026 no se entiende solo en dos dimensiones. La creación de piezas y objetos 3D se integra cada vez más en proyectos editoriales, corporativos, culturales y de marca.
El 3D, bien aplicado, no es “efecto”: es una forma de añadir presencia, interacción y memoria. En un mundo saturado de estímulos digitales, lo tangible recupera valor, especialmente cuando está pensado con criterio y se integra como parte del lenguaje visual del proyecto.
Producción gráfica pensada para espacios reales: uso, limpieza, repetición
Una tendencia transversal (y muy práctica) es la necesidad de diseñar para espacios y usos reales: hoteles, restaurantes, museos, tiendas, eventos. Lugares donde el diseño convive con interiorismo, iluminación, limpieza frecuente y uso intensivo.
Aquí, las decisiones cambian: la pieza debe funcionar en mano, resistir el día a día, mantener legibilidad y presencia con el paso del tiempo. En 2026, “que quede bonito” ya no es suficiente. Tiene que funcionar.
Nuestra mirada sobre las tendencias en producción gráfica 2026
En nuestro trabajo diario en producción gráfica profesional vemos cómo muchas de estas tendencias dejan de ser teoría y se convierten en decisiones concretas: qué materiales usar, cómo se comportan las piezas con el tiempo o qué experiencia generan en quien las utiliza.
En este contexto, las tendencias en producción gráfica 2026 apuntan a una forma distinta de entender el diseño impreso: menos volumen, más sentido y una atención creciente a la experiencia y al uso real.
Pensar en producción gráfica es pensar en uso real, en espacios físicos y en objetos que acompañan a las personas. Entender hacia dónde avanza el sector nos permite trabajar con más criterio hoy y preparar mejor los proyectos que vendrán mañana.





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